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Cuba parte del mundo

El Internacionalismo Cubano

El Internacionalismo Cubano El cubano es, sin duda, un pueblo con vocación internacionalista. Esa hermosa tradición está en los genes de la nación. Ahí están Pablo de la Torriente-Brau, que cayó peleando por la República durante la Guerra Civil Española; Ernesto Che Guevara, argentino pero también cubano y de América, asesinado en Bolivia mientras intentaba realizar el sueño de Bolívar y Martí de una América unida y nuestra, y muchos otros que harían interminable la lista.

Después del triunfo revolucionario innumerables misiones en uno u otro terreno se han realizado. "Más de 500 000 compatriotas nuestros han participado en duras y difíciles misiones de ese carácter", dijo Fidel en el discurso que pronunció en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero del año que culminó.

Fue en octubre de 1962, en la inauguración del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, cuando Fidel expresó la disposición del gobierno cubano de ayudar a otros países. El 23 de mayo de 1963 marchó a Argelia el primer contingente internacionalista de médicos cubanos.

De ahí a la fecha 26 000 médicos, sin reparar sacrificios, han desarrollado su humanitaria labor en condiciones muy difíciles, en lugares casi inaccesibles, recibiendo la gratitud infinita de muchos pobres que por vez primera eran atendidos. Sirva de ejemplo que la primera operación de corazón que se realizó en Tanzania, la realizó un equipo cubano en 1978.

Islas del Caribe como Haití, comunidades de Centroamérica y América del Sur, azotadas sin piedad por fenómenos climatológicos y más recientemente el pueblo venezolano, han sido testigos del esfuerzo desinteresado de los galenos cubanos.

Este colosal esfuerzo ha sido ignorado por aquellos para los que no representan nada los 800 millones de hambrientos, 1 000 millones de analfabetos, 4 000 millones de pobres y los 11 millones de niños menores de 5 años que mueren anualmente por enfermedades prevenibles o curables, desnutrición y pobreza.

Los cubanos no sólo han prestado sus servicios fuera de la Isla. Dentro de la pequeña nación han cursado estudios y se han formado como profesionales y técnicos muchos hombres y mujeres del Tercer Mundo. Las escuelas en el campo de la Isla de la Juventud, al sur de Cuba, han sido como un segundo hogar para muchos de ellos.

La Escuela Latinoamericana de Medicina, inaugurada el pasado año en La Habana durante la 9a Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, y donde estudian ya más de 1 000 jóvenes de la región, es el más reciente ejemplo.

Surgida a raíz de dos terribles huracanes que azotaron a Centroamérica y el Caribe, durante su inauguración Fidel explicó que llegará a contar con 8 mil alumnos, pues cada año ingresarán 1 500, de ellos 500 centroamericanos y mil de otras naciones.

Pero el internacionalismo de la mayor de las Antillas no se circunscribe sólo a los médicos. Cientos de miles de cubanos se han desempeñado como profesionales, educadores, colaboradores deportivos, constructores e incluso como combatientes en varios países del Tercer Mundo.

Imposible olvidar a los que ofrendaron su vida combatiendo contra los soldados racistas del apartheid en tierras angolanas.

En su discurso en Venezuela, Fidel recordaba cómo cuando desde Nicaragua solicitaron una vez mil maestros, "pedimos voluntarios y se ofrecieron 30 000, y cuando las bandas de la guerra sucia contra los sandinistas, organizadas y suministradas por EE.UU., asesinaron a algunos de nuestros maestros —que no estaban en las ciudades, sino en los lugares más apartados de los campos y viviendo en las condiciones en que vivían los campesinos—, entonces se ofrecieron 100 000".

"Por eso hablo de ideas, por eso hablo de conciencia, por eso creo en lo que digo, por eso creo en el hombre,... se demostró que la conciencia y la idea de la solidaridad y del internacionalismo pueden llegar a ser masivas", afirmó.

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